23.3.10

Relato gore surgido en una clase de literatura.

Imagino a un tío con pintas de escritor, con una herida enorme en la tripa sangrando muchísimo y con cara de sufrimiento cayendo lentamente al suelo para al final gritar de dolor y morir de rodillas, partiendose la espalda al caerse hacia atrás, con un chasquido de huesos rotos y un chorro de sangre, mientras los tiros y las bombas ambientan la escena con explosiones ensordecedoras y trozos e metralla y barro que vuelan por todas partes y caen al suelo salpicando en los charcos formados por la lluvia que no deja de caer desde un cielo amarillento como el azufre y lleno de nubes negras como un cuervo, que arrojan una luz fantasmagórica sobre el campo de batalla en el que imagino a un tío con pintas de escritor con una herida enorme en la tripa.