7.2.12

Una historia feliz (El fin del mundo)

Un buen escritor, de los que todo el mundo habla, o no, pero de los que gusta a la gran mayoría, no por su fama ni por que sale en la tele, sino por como escribe, se caracteriza por enganchar al lector y permanecer en su memoria.
Los más, escribimos según lo que sentimos, y teñimos nuestros relatos con las emociones que nos dominan mientras escribimos.
Un buen escritor no se deja dominar por sus emociones
Un buen escritor doblega sus emociones y las utiliza a placer de su pluma.
Un buen escritor conoce los tintes del corazón y los aplica pincelada a pincelada para crear un cuadro de palabras teñidas de emoción, que es lo que todos nosotros percibimos una vez leído.
Después de esta reflexión, cuya génesis en mi mente desconozco y de la que saco la conclusión de que no debo ser un buen escritor según yo mismo, paso a contaros el primer capitulo de una historia en segunda persona que he titulado "El fin del mundo".

El fin del mundo:


Seria lógico empezar diciendo algo como "te despiertas" pero no quiero que tengas legañas para que puedas ver y disfrutar perfectamente el espectáculo que te espera.
Te aviso de que mientras leas esto, te comprometes a serme fiel y me das control total sobre tus acciones y pensamientos, solo te doy la libertad de decidir cuando quieres dejar de ser manipulado/a por el escritor, yo.
Dicho esto, comencemos:

"Sientes pequeños pinchazos en las espinillas, ayer te diste un par de carreras para coger un bus, y tu falta de forma física te lo esta recordando desde esta mañana. La Gran Vía de Madrid esta llena de gente. Tú escuchando tu canción favorita esperas a un amigo. Tienes mala pinta, o eso crees porque las pocas personas que posan sus miradas en ti, las desvían rápidamente con caras de asco, sorpresa, desdén y miedo.
Tuviste un mal sueño esta pasada noche, no fue una pesadilla, fue un mal sueño. Digo fue, con toda su carga de pasado, porque lo sientes realmente lejos en el tiempo.
Son las diez de la mañana, habías quedado con tu amigo hace una hora, eso te cabrea bastante.
No te lo he dicho, pero estás al lado de la salida de metro de Callao, no la que está en la propia plaza, sino la que sale a Gran Vía justo en la acera contraria.
A tu derecha la Gran Vía baja hacia la plaza de España, y en esa dicción ves una figura que se abre paso a empujones entre la gente y que viene corriendo directamente hacia ti"