Un par de años han pasado ya desde que publiqué la primera pincelada de
Las Aventuras de Gihj en este blog. Desde entonces, poco a poco y paso a paso he ido publicando un par de capítulos más en el blog que cree solamente para Gihj. Hoy he cerrado ese blog porque desde hace tiempo tenia ganas de hacer del personaje de y el mundo de Gihj, algo más grande que ese blog casi desconocido, y esos capítulos flash con aire de dibujos animados. Me estoy dedicando a redactar lo que ya tengo de Gihj para darle más cohesión y profundidad a la historia. Aquí os dejo como ha quedado, por ahora, ese
primer capitulo flash, que ahora es parte del primer capitulo de Las Aventuras de Gihj:
Las
túnicas marrones corrían por los pasillos del monasterio persiguiendo otro
monje de negro que huía de ellos.
Gihj había sido
ordenado monje desde muy pequeño y por obligación de su familia, pero no
creía en absoluto en las creencias del monasterio.
El
monasterio se dedicaba al culto del dios Otull, por lo tanto era un monasterio
solamente de hombres.
Al
contrario que los monasterios en los que veneraban a la diosa Jethr, que eran
mixtos y mucho más liberales, los monjes de Otull, dedicaban su vida a la
austeridad absoluta y la defensa personal, por lo que eran muy valorados como
guardaespaldas, y muy baratos.
El
aspecto de Gihj ya decía bastante de su falta de interés en el servicio
monástico, que era también muy estricto en este punto. Todos los monjes de
Otull debían tener el pelo rapado al cero y vestir túnica marrón o negra,
aunque el negro estaba muy mal visto en la sociedad, porque podía confundirse
con otro culto oscuro del sur.
A Gihj, el pelo negro
y rizado le caía hasta la cintura, normalmente llevaba una cinta negra en la
frente para que el pelo no le tapase la cara y siempre iba de negro y con una
guitarra, propiedad del monasterio, colgada a la espalda. Era mas bien bajo, y
un poco regordete y en la cara siempre un gesto rudo pero amigable al mismo
tiempo.
La vida en el
monasterio no le molestaba demasiado, pero no se encontraba en su sitio, él
deseaba algo más de su vida.
Hacía una semana había
llegado al monasterio una troupe de trovadores que iban de camino a Ciudad Acantilado,
y Gihj, viendo la oportunidad de cambiar de vida había decidido unirse a ellos
como guitarrista.
La
única opción para cumplir su sueño era escaparse del monasterio e ir a Ciudad Acantilado
en busca de los trovadores.
En esta labor estaba
Gihj a primera hora de la mañana antes del amanecer, cuando uno de los jarrones
con escenas de los milagros de Otull, que estaban colocados por todas las
dependencias de los monjes, cayó y despertó a todos los hermanos.
Gihj echó a correr, y
agradeció el entrenamiento del monasterio puesto que los demás monjes
comenzaron a correr tras él.
Al llegar al pórtico
principal, Gihj se halló frente a dos monjes que le tapaban la huida. No había
escapatoria, tendría que pelear.
Una
sombra de decepción se dibujó en su rostro.
Los monjes llevaban picas
de combate, el solo tenía la guitarra que había decidido llevar consigo.
Se descolgó la
guitarra, y comenzó a tocar.
Sus dedos pulsaban
las cuerdas automáticamente, creando una melodía sencilla de únicamente dos
notas, que con su sencillez mantenía confusos a los demás monjes.
Los dos monjes de la
entrada, miraron con cara extrañada como el monje de negro se acercaba a ellos
tocando.
A menos de un palmo
de los monjes, una lágrima se deslizó por la cara de Gihj, solo había una
manera de salir de allí con vida.
-Adiós...
Agarró la guitarra
por el mástil y en un giro completo derribó a los dos guardias, dejando la
guitarra completamente astillada e inservible.
-Hello
me, meet the real me.*
Y con paso decidido se
encaminó hacia la noche, en busca de los trovadores.
Para
llegar a ciudad acantilado, tenía que cruzar un tramo del desierto del Eterno Atardecer,
que como un río cruzaba por la puerta del monasterio.
*Hola yo, conoce a mi verdadero yo.
Como ya he dicho estoy trabajando en el texto para hacerlo mejor que el original, y esto solo es el primer intento.
Muchas gracias por seguir leyendo.