Las túnicas marrones corrían por los pasillos del monasterio persiguiendo otro monje de negro que huía de ellos.
Gihj había sido ordenado monje desde muy pequeñito y por obligación de su familia, pero esa no era una vida para el, y no creía en absoluto en las creencias del monasterio.
El aspecto de Gihj ya decía bastante de su falta de interés en el servicio monástico.
El pelo negro y rizado le caía hasta la cintura, normalmente llevaba una cinta negra en la frente para que el pelo no le tapase la cara y siempre iba de negro y con una guitarra, propiedad del monasterio, colgada a la espalda.
Era mas bien bajo, y un poco regordete y en la cara siempre un gesto rudo pero amigable al mismo tiempo.
Hacia una semana habían llegado al monasterio un par de trovadores que iban de camino hacia ciudad acantilado, y Gihj había decidido unirse a ellos, pero su condición de monje no se lo permitia, así que la única opción era escaparse del monasterio e ir a ciudad acantilado en busca de los trovadores.
En esta labor estaba Gihj a media noche, cuando uno de los jarrones del cuarto común cayó y despertó a todos los hermanos.
Gihj echó a correr, y como era lógico los hermanos comenzaron a perseguirlo por los pasillos.
Al llegar al pórtico principal, Gihj se halló frente a dos monjes-soldado que le tapaban la huida. Una sombra de decepción se dibujo en su rostro.
Los monjes-soldado llevaban espadas, el solo tenia la guitarra que había decidido robar.
Se descolgó la guitarra, y comenzó a tocar.
Los monjes-soldado miraron con cara extrañada como el monje negro se acercaba a ellos tocando.
A menos de un palmo de los monjes-soldado, una lágrima se deslizó por la cara de Gihj.
-Adios...
Agarró la guitarra por el mástil y en un giro completo derribó a los dos guardias, dejando la guitarra completamente astillada e inservible.
-Sweet child of mine.....
Y con paso decidido se encaminó hacia la noche, en busca de los trovadores.