19.1.12

Eres mi luz de cada día.

Despiertas. La luz del sol atraviesa la ventana llenándote de calor. Giras en la cama buscando un rincón oscuro donde poder seguir durmiendo, y allí esta, la luz de tu vida, perfecta, dormida. Una sonrisa se forma en tu cara, y con un beso te levantas y observas la habitación. Su ropa descansa por todos los rincones. Deseas que todas las mañanas fueran así, sacudes la cabeza para olvidar esa sensación y decides que hoy va a ser un día perfecto.
(A Pau Salonso por tener siempre una sonrisa)

18.1.12

Dedicado a quien lo comparta.

Y tal y como viene, se va la felicidad, silenciosa, dejando tras de si el vacío de la soledad. Día tras día, las rutinas se convierten en cadenas que te atan a aquellos recuerdos y sentimientos que desearías borrar, y la sombra de tiempos mejores se alarga mas y mas cubriendo la vida de sombras procedentes de otra época, menos triste, mas sencilla, pero teñida con el dolor de la muerte y la guerra.
Recorres tus antiguas emociones las descubres tan puras y perfectas en tu recuerdo, y aunque teñidas por un dolor insoportable en tu corazón, te producen una sonrisa torcida, mas parecida a una mueca.
-Brindo por todos los buenos momentos que fueron y no volverán a ser.

16.1.12

Es el momento.

Poco a poco despierto y voy siendo mas consciente de mi alrededor.
Las paredes verdes, olor a rancio, estoy... ¿Atado?... si, estoy atado por las muñecas, pero los pies están libres. Las paredes se definen, son verdes a causa de la fina capa de moho que las cubre.
Siento una arcada.
Cuanto mas despierto mas consciente soy de la inmundicia que me rodea, restos de... algo, mucha sangre en el suelo...
Me incorporo.
Veo una puerta donde antes estaba mi espalda, y distingo lo que queda de una mano con una navaja.
Cojo la navaja y corto la cuerda de mis muñecas con ella, no es fácil.
Una vez libre de ataduras me dirijo a la puerta e intento abrirla.
Cerrada.
Voy a tener que esforzarme mas para salir de esta.
Rebusco entre las entrañas del suelo como quien busca en su mente la solución a algún problema, y veo frustradas mis esperanzas.
Me derrumbo.
Al sentarme en el suelo algo metálico hiere mi trasero.
Mi mano tienta el suelo en busca de dicho objeto, y como la repentina solución a mis problemas, encuentro la llave.
Es el momento de salir de aquí y contarle al mundo la solución a sus problemas.