5.8.13

Las Aventuras de Gihj

Un par de años han pasado ya desde que publiqué la primera pincelada de Las Aventuras de Gihj en este blog. Desde entonces, poco a poco y paso a paso he ido publicando un par de capítulos más en el blog que cree solamente para Gihj. Hoy he cerrado ese blog porque desde hace tiempo tenia ganas de hacer del personaje de y el mundo de Gihj, algo más grande que ese blog casi desconocido, y esos capítulos flash con aire de dibujos animados. Me estoy dedicando a redactar lo que ya tengo de Gihj para darle más cohesión y profundidad a la historia. Aquí os dejo como ha quedado, por ahora, ese primer capitulo flash, que ahora es parte del primer capitulo de Las Aventuras de Gihj:

Las túnicas marrones corrían por los pasillos del monasterio persiguiendo otro monje de negro que huía de ellos.

Gihj había sido ordenado monje desde muy pequeño y por obligación de su familia, pero no creía en absoluto en las creencias del monasterio.
El monasterio se dedicaba al culto del dios Otull, por lo tanto era un monasterio solamente de hombres.
Al contrario que los monasterios en los que veneraban a la diosa Jethr, que eran mixtos y mucho más liberales, los monjes de Otull, dedicaban su vida a la austeridad absoluta y la defensa personal, por lo que eran muy valorados como guardaespaldas, y muy baratos.
El aspecto de Gihj ya decía bastante de su falta de interés en el servicio monástico, que era también muy estricto en este punto. Todos los monjes de Otull debían tener el pelo rapado al cero y vestir túnica marrón o negra, aunque el negro estaba muy mal visto en la sociedad, porque podía confundirse con otro culto oscuro del sur.
A Gihj, el pelo negro y rizado le caía hasta la cintura, normalmente llevaba una cinta negra en la frente para que el pelo no le tapase la cara y siempre iba de negro y con una guitarra, propiedad del monasterio, colgada a la espalda. Era mas bien bajo, y un poco regordete y en la cara siempre un gesto rudo pero amigable al mismo tiempo.
La vida en el monasterio no le molestaba demasiado, pero no se encontraba en su sitio, él deseaba algo más de su vida.

Hacía una semana había llegado al monasterio una troupe de trovadores que iban de camino a Ciudad Acantilado, y Gihj, viendo la oportunidad de cambiar de vida había decidido unirse a ellos como guitarrista.
La única opción para cumplir su sueño era escaparse del monasterio e ir a Ciudad Acantilado en busca de los trovadores.

En esta labor estaba Gihj a primera hora de la mañana antes del amanecer, cuando uno de los jarrones con escenas de los milagros de Otull, que estaban colocados por todas las dependencias de los monjes, cayó y despertó a todos los hermanos.
Gihj echó a correr, y agradeció el entrenamiento del monasterio puesto que los demás monjes comenzaron a correr tras él.
Al llegar al pórtico principal, Gihj se halló frente a dos monjes que le tapaban la huida. No había escapatoria, tendría que pelear.
Una sombra de decepción se dibujó en su rostro.
Los monjes llevaban picas de combate, el solo tenía la guitarra que había decidido llevar consigo.
Se descolgó la guitarra, y comenzó a tocar.
Sus dedos pulsaban las cuerdas automáticamente, creando una melodía sencilla de únicamente dos notas, que con su sencillez mantenía confusos a los demás monjes.
Los dos monjes de la entrada, miraron con cara extrañada como el monje de negro se acercaba a ellos tocando.
A menos de un palmo de los monjes, una lágrima se deslizó por la cara de Gihj, solo había una manera de salir de allí con vida.

-Adiós...

Agarró la guitarra por el mástil y en un giro completo derribó a los dos guardias, dejando la guitarra completamente astillada e inservible.

-Hello me, meet the real me.*

Y con paso decidido se encaminó hacia la noche, en busca de los trovadores.
Para llegar a ciudad acantilado, tenía que cruzar un tramo del desierto del Eterno Atardecer, que como un río cruzaba por la puerta del monasterio.

 *Hola yo, conoce a mi verdadero yo.

Como ya he dicho estoy trabajando en el texto para hacerlo mejor que el original, y esto solo es el primer intento. 
Para cualquier sugerencia que aceptaré gratamente, mandadme un correo a: irjulio92@gmail.com
Muchas gracias por seguir leyendo.

14.6.13

Peligrosamente Normal

Escribí esto hace un par de meses, y olvidé publicarlo....

 Se despierta desorientada. Su cuerpo le hace saber que ha dormido mucho. Se siente relajada. Poco a poco se estira entre las sábanas desconocidas, y su pelo color ébano, con restos de tinte rosa por las puntas, le cae desordenado por la cara al incorporarse. Abre los ojos, se aparta el pelo, y la sensación de desorientación crece ante el cuarto, que le es totalmente ajeno. Estira la mano por la cama y no hay nadie, ni signos de que alguien hubiera estado allí junto a ella. Es su cuarto sin duda, pero sigue sintiéndolo extraño, y además con un calor agradable sobre la piel, como si alguien hubiese estado abrazándola toda la noche. En sus ojos aun le quedan restos de lagrimas.
Llueve.
Ella entra otra vez en su habitación después de otro día duro y mira como por inercia los mensajes del teléfono.
-¿Como estas?
-Viva y empapada, ¿Y tu?
-Vivo, insomne y casi seco
-¿Insomne? ¿Y eso?
-El caso caso es que anoche me dio la neura de que estabas mal, pero solo es una tontería.
-Ayer estuve llorando

Lo mismo de siempre, un pensamiento sobre alguien te pasa por la cabeza, malo, por supuesto, y no le das importancia. Dices, no creo que esta persona esté mal, pero a la mañana siguiente hablas con esa persona y descubres que si estuvo mal. Y ahora supongo que toca otra noche sin dormir pensando en esas cosas extrañas que ocurren a veces y que a ti se te están haciendo peligrosamente normales.

20.12.12

21/12/12

¡¡Os deseo a todos una buena entrada y salida de ciclo!!

30.9.12

Nanit

Éramos un pequeño punto luminoso cruzando una infinidad de curvas a través de una estrecha carretera.
La noche pesada y húmeda nos rodeaba en todas direcciones. Miré distraído por la ventanilla intentando ver mas allá de la cortina negra. Los cristales tintados no ayudaban, pero al menos pude diferenciar el cielo de la tierra. Hacia menos de un minuto que había despertado por los baches. Tenia hambre, sueño y me dolían los huesos de dormitar sentado en una mala postura. Había soñado con ella otra vez. Estábamos en un castillo en el mar, sentados observando el intenso azul de las olas. Ella tenia aprisionada mi mano izquierda entre las suyas, mientras yo rodeaba sus hombros con la derecha. No recuerdo mucho mas. Estábamos perdidos en la noche y los lados de la carretera se adivinaban recortados en barrancos. Un simple, tonto pero feliz pensamiento cruzó mi cabeza: "Si muero esta noche, moriré soñando con ella"
Y acto seguido abandoné mi cuerpo al sueño sin preocuparme por nada mas.

22.5.12

R. Amigo

"Ella esta sentada con la cabeza ladeada hacia mi izquierda. Ojos cerrados y labios apretados. Su rostro irradia descanso. Los surcos del tiempo crean sombras profundas en su cara. A mi derecha hay una ventana por la que entran los últimos rayos dorados de sol, que crean reflejos perlados en su pelo cano." 


Se que nunca olvidaré esta imagen.