
Había una vez, en un lugar cercano a ti, un joven.
No era un joven cualquiera, el tenia un sueño.
Quería ser héroe.
Un buen día, el joven encontró una especie de tubito plateado. Al principio no supo para que servia, pero con el tiempo, se dio cuenta de que ese objeto le daba poder.
Un poder magnifico.
Un poder con el que podía controlar todo: La forma y el color de las cosas que le rodeaban, la apariencia y el carácter de las personas con las que conviva, e incluso el tiempo y el lugar en el que se encontraba.
Al principio lo usó para cumplir su sueño , y se transformó en héroe , pero pronto se dio cuenta de que podía compartir su poder y hacer que todos lo tuvieran.
Aquel tubito plateado era un bolígrafo.
Había encontrado el poder de la escritura.