
Las nubes anaranjadas se confunden con la negra noche que intenta ocultar una luna sonriente que se ve difuminada entre la oscuridad que precede al amanecer.
Una paloma le imita.
Ahora las nubes naranjas se han vuelto de un color rojo sangriento, pronto veré el sol.
Aun hace frío, llevo una sudadera de deporte por abrigo, y tengo frío, sobre todo en las manos que escriben desnudas.
Nunca se puede parar de describir el cielo de un amanecer, ahora las nubes me muestran un color naranja muy vivo que si no me hubiese fijado mucho me habría parecido dorado.
Un señor mayor que pasea a su perro tira de la correa para que el perro no se acerque, y unos minutos después veo como una paloma persigue a uno de esos señores con prisa.
Ya se han vuelto amarillas, cada vez hay mas luz, pronto veré el sol.
Hace tiempo que su sonrisa se apagó, ya no era feliz, pero ayer la volví a ver, aunque duró muy poco.
Hoy no ha dormido, ya casi no hay nubes naranjas, las palomas andan a mi alrededor, y a lo lejos veo un grupo de ellas que picotean migas.